Hace ya bastantes años, por allá 1957, poco tiempo después de empezar el curso 1957 – 1958, un estudiante de medicina tuvo una idea. Él era Vicente Cortés Besé, y su idea cada vez le obsesionaba más, cada día que pasaba pensaba más en ello y cómo podía hacerla realidad. Y es que no era para menos: quería formar la Tuna de Medicina de Barcelona.

Vicente Cortés Besé empezó por lo más básico, encontrar compañeros para hacer un grupo. Para esta tarea, elaboró unos carteles que colocó por todos los rincones de la facultad de medicina de Barcelona con el objetivo de conectar con estudiantes que tuvieran aficiones musicales y disposición para formar una Tuna en la facultad.

Ante la sorpresa de Vicente Cortés, bastantes fueron los alumnos que respondieron a su solicitud, movidos, seguramente, por la misma ilusión de saber que estaba en sus manos crear algo único. Los que respondieron a la convocatoria se reunieron varias veces en el bar de la facultad para empezar a hacer funcionar el engranaje de la Tuna, aún por ese entonces, muy oxidado.

En pocas semanas, el número de futuros Tunos ascendió a 15. A partir de este momento se empezaron a redactar listas con motes (tradición que sigue vigente en la actualidad), cada persona apareada con un instrumento. Con el grupo montado, iniciaron los ensayos en el local del Sindicato Español Universitario (S.E.U.).

Mientras tanto, Vicente Cortés, consciente que si las cosas se hacían bien y todo salía tal como lo tenía pensado su ilusión pasaría de ser una simple idea a convertirse en algo muy grande, comenzó a dar a conocer su iniciativa a las autoridades de la facultad de medicina con el objetivo de conseguir infraestructuras sólidas, como un local propio en la facultad (“La Cova”, lugar de ensayos que hoy en día seguimos utilizando), ayudas económicas y facilitar contactos con el resto de catedráticos.

Para ganar en musicalidad, se dispuso de un director musical, Eduardo Lara Giménez, violinista cordobés con antecedentes tunantes. Con un pequeño repertorio de canciones suficientes para tirar adelante una actuación, consiguieron sorprender al decano de aquél entonces, que junto al hecho de estar bajo la tutela del S.E.U. y de las autoridades de la facultad, pudieron recaudar unas cuantas pesetas (en aquél entonces todavía no había euros) que permitieron confeccionar los primeros trajes (en la sastrería Llopis de la Ronda Universitat de Barcelona.

A partir de aquí, con instrumentos, trajes y mucha ilusión, pudieron proponer el acto fundacional que se materializó en el Teatro Español Universitario (T.E.U.) de Medicina de Barcelona.

Durante la segunda parte de la programación de ese día (“Antígona”), junto al decano, al secretario y a la madrina, el 6 de marzo de 1958 a las 22:45 horas en plenas fiestas de Santo Tomás de Aquino, nacía la Muy Ilustre Tuna de Medicina de Barcelona.

Nuestra Tuna, la Muy Ilustre y Andariega Tuna de Medicina de Barcelona, con más de 55 años de historia puede enorgullecerse de poder decir que es la Tuna activa más antigua de Barcelona.

Y porqué pronto cumplirá 60 años…

¡Aúpa Tuna!